domingo, 26 de octubre de 2014

Museo – Taller

Museo – Taller de Casapueblo
El Museo-Taller de Casapueblo dedica este espacio a su creador, el artista Carlos Páez Vilaró, en homenaje a los 50 años de su trayectoria en el arte, agradeciéndole el constante apoyo que con su magnífica obra aporta a la colección del Museo. Galería de fotos al final del texto.

MUSEO TALLER DE CASAPUEBLO
EL MUSEO-TALLER DE CASAPUEBLO ESTÁ UBICADO EN PUNTA BALLENA, a 15 minutos de Punta del Este, Uruguay y funciona en el centro de la monumental construcción. Está abierto los 365 días, de sol a sol y anualmente es visitado por más de 60 mil turistas de todo el mundo.Este sector de Casapueblo fue cedido por su creador, el artista Carlos Páez Vilaró, con el deseo de incentivar el interés cultural de la región. Para ello cedió al Museo gran parte de su obra realizada en diferentes países en los últimos cincuenta años.
Con el paso del tiempo, el Museo-Taller de Casapueblo se ha convertido en un continuo centro de diálogo, recibiendo entre sus visitantes a personalidades vinculadas al arte y la política. En sus salas se realizan conferencias, presentaciones de libros y todo tipo de eventos relacionados con la cultura.
El estilo de construcción del Museo sigue la línea del resto de la casa, es decir, una arquitectura modelada, en lucha abierta con la línea recta y con concepto de horno de pan. Carlos Páez Vilaró, sin ser arquitecto, se inspiró en el hornero y en el hombre de campo que se vale del adobe para levantar su casa. También se percibe la influencia mediterránea en este estilo tan particular que caracteriza al maestro uruguayo.
El camino de Ernesto Sábato fue trazado por los propios obreros en el permanente transporte de materiales.
En el recorrido, grandes esculturas en madera y metal van apareciendo como si fueran silenciosos centinelas del barco quieto.
En cada rincón está el sello de su creador. En cada detalle de la casa se nota el paso de su mano..
Hace cincuenta años que con el tambor al hombro, baja a Montevideo el primer viernes de febrero para unirse a “Morenada” la comparsa en la que integra la cuerda de tambores. En el conventillo, le puso color a la vida del negro. Compuso más de trescientos candombes, decoró las comparsas, los tambores, las Navidades y a través de sus cuadros –influenciado por Pedro Figari- dio a conocer al mundo las raíces del folklore uruguayo.
Recorriendo su prolífica obra se encuentran series de pinturas (realizadas en sus talleres de New York, París, Tahití, África, Brazil, Argentina y Uruguay) referidas a juegos, abstracciones, collagges, animales, bares, tango, mujeres y por supuesto las comparsas, que son el resultado de cincuenta años batallando en la búsqueda del arte, que el maestro con gran humildad confiesa seguir buscando pues aún no sabe si lo ha encontrado.
Parte de su obra se encuentra en colecciones privadas (en su mayoría europeas), mientras que el resto se exhibe en el museo, luego de haber sido expuesto en cientos de galerías de los cinco continentes.
Al llegar a la madurez de su labor y cumplir medio siglo consagrado a la creación, Carlos Páez Vilaró bien tiene merecidas las demostraciones de reconocimiento, respeto y afecto, que recibe día a día. Como dice él, sigue “en la lucha”, con una energía que sorprende y miles de proyectos que lo mantienen joven.
LA CEREMONIA DEL SOL se realiza en las terrazas del Museo, al caer la tarde, todos los días del año desde 1994.
Se ha convertido en un clásico al que ningún visitante quiere dejar de asistir.
Es una especie de misa ecuménica, un momento muy emotivo en el que todos hacen silencio y sólo se escucha la voz del artista, que desde una grabación, dedica un poema al sol para despedirlo cada tarde.
Las golondrinas y gaviotas, atraídas por la música que llega hasta el mar, cierran la ceremonia sobrevolando las terrazas del Museo, asombrando a los concurrentes pues lo hacen en el instante en que el sol ha desaparecido totalmente detrás del horizonte.

Arquitectura

Carlos Páez Vilaró heredó de su padre la pasión por construir, la obsesión por acercarse a la arquitectura jamás dejó de acompañarlo.
Cuando tomó de un catálogo un modelo prefabricado de madera y lo reformó para lograr su primer casa-taller en Carrasco, Uruguay, sintió que comenzaba su amor por el oficio, De inmediato lo aprendido le sirvió para reciclar en la década del 50, una vieja torre de agua ubicada en Punta del Este donde hoy está el Hotel Conrad. Se trataba de un vetusto molino, que lo albergó varios años. Como era un bien municipal, un día lo obligaron a compartirlo con una radio y eso aceleró sus deseos de buscar un lugar frente al mar, donde pudiera realizar su obra lejos del ruido y con total independencia.
Al descubrir el paisaje deslumbrante de Punta Ballena, se dio cuenta que allí levantaría su taller definitivo.

Casapueblo

Corría el año 1958 y la desolación del paisaje, sin árboles ni caminos trazados, sin luz y sin agua, no frenaron su proyecto. La construcción inicial fue una casilla de lata, donde almacenaba puertas, ventanas y materiales para su futura casa. Luego, con la ayuda de amigos, levantó “La Pionera”, su primer atelier sobre los acantilados rocosos. Era de madera, que el mar traía los días de tormenta y que él mismo se encargaba de recoger con la ayuda de los pescadores. En 1960 empezó a cubrirla con cemento y así siguió creciendo, sumando habitaciones como vagones a una locomotora. Dejando resbalar su imaginación al ritmo de los movimientos de las diferentes capas de nivel de la montaña, logró una perfecta integración de la construcción con el paisaje, sin afectar su naturaleza. Sin darse cuenta, con su cuchara de albañil llegó hasta el mar.
En todo momento se mantuvo en guerra abierta contra la línea y los ángulos rectos, tratando de humanizar su arquitectura, haciéndola más suave, con concepto de horno de pan.
Modeló las paredes con sus propias manos. Valiéndose de guantes que creó con restos de cubiertas, logró que la casa impresionara por el vigor de la textura de su cáscara.
Espontáneamente, Casapueblo sigue estirándose hacia el cielo y el mar. Sólo el vuelo de los pájaros podrían medir su dimensión.
“Pido perdón a la arquitectura por mi libertad de hornero.”
Carlos Páez Vilaró
Casapueblo es un hotel ubicado en Punta Ballena, a 13 km de Punta del EsteUruguay. Fue construida por el artista uruguayo Carlos Páez Vilaró inicialmente como casa de veraneo y taller, actualmente incluye en sus instalaciones un museo, una galería de arte, una cafetería y un hotel. Se transformó en residencia permanente de su creador, donde trabajaba y donde pasaría sus últimos días.

Fue construida alrededor de una casita de madera hecha con tablones encontrados en la costa, llamada La Pionera, por Carlos Páez Vilaró quien la diseñó con un estilo que puede equipararse con las casas de la costa mediterránea de Santorini pero el artista solía hacer referencia al Hornero, un pájaro típico del Uruguay, para hablar del tipo de construcción.
La construcción demoró 36 años en completarse. Dentro hay un museo, el taller del artista, una galería de arte y un hotel.
Alberga un homenaje a su hijo Carlos Miguel, uno de los diecisiete uruguayos sobrevivientes del accidente aéreo del Vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, que se estrelló en los Andes el 13 de octubre de 1972.
Ha recibido algunas de las más importantes personalidades del mundo cultural y político, como la escritora Isabel Allende, la embajadora Mercedes Vicente, la sexóloga Mariela Castro, el artista Vinícius de Moraes, entre otros.

El hotel Casapueblo dispone de 70 diferentes tipos de habitación con capacidad de 2 a 8 personas, con 50 apartamentos. La temporada alta va de diciembre a febrero. Cada habitación tiene un nombre diferente. El hotel cuenta con el confort de cuatro estrellas como spa con piscina caliente, saunabar y restaurante. El apartotel llamado Hotel Casapueblo o Club Hotel Casapueblo, tiene un restaurante llamado Las Terrazas que sigue el estilo de la construcción original.
El complejo fue construido de manera artesanal y sin planos previos, en forma de laberinto, no tiene líneas rectas en su interior y predomina el color blanco. Se fue ampliando y modificando año a año como una residencia de formas impredecibles.
Tiene trece pisos con terrazas que permiten ver la puesta del Sol sobre las aguas del océano Atlántico. La construcción tiene forma escalonada que permite una mejor visuales hacia el océano.
El material en el que la edificación esta construida es de cemento encalado y estuco.
"La construí (Casapueblo) como si se tratara de una escultura habitable, sin planos, sobre todo a instancias de mi entusiasmo. Cuando la municipalidad me pidió hace poco los planos que no tenía, un arquitecto amigo tuvo que pasarse un mes estudiando la forma de descifrarla."
Carlos Páez Vilaró.
En la cúpula principal de Casapueblo está el museo y taller, donde se puede ver parte de la obra del fallecido pintor,ceramistaescultor, muralista, escritorcompositor y constructor Carlos Páez Vilaró. Cuenta con cuatro salas de exposiciones: Sala Nicolás Guillén, Sala Pablo Picasso, Sala Rafael Squirru, Sala José Gómez Sicre, sala de proyecciones, la Terraza de la sirena, el Mirador del hipocampo, boutique y una cafetería (Taberna del Rayo Verde). El museo puede visitarse todos los días, el horario para visitantes es de 10 a 18 horas.
Todas las tardes desde 1994 se realiza en las terrazas del museo la Ceremonia del Sol. Minutos antes de la puesta de sol, la voz del artista desde una grabación, dedica un poema al sol para despedirlo.



"Casapueblo" en mi biografía

Hola!!!. La obra de mi artista que elegí es "Casapueblo" una obra arquitectónica de Carlos Páez Vilaró  y va a ser la obra con la que voy a  realizar mi Pechakucha  final. Elegí esta obra porque me llamo mucho la atención y me impresiono la forma de construir esta Casa y ademas es una de las grandes atracciones turísticas del país, yo lo considero como una mirada diferente de construir,rompe los esquemas de las lineas rectas,es una forma nueva de crear arte.